viernes, 30 de octubre de 2015

miércoles, 28 de octubre de 2015

La verdad de la belleza en una tarde de verano

Gogoz eta bihotzez esan eustan
© Ilkhi, 2015


Aquella tarde de verano me dedicaba a caminar como un flâneur por los alrededores de la Plaza de la Lealtad, cuando, súbitamente, me vino este pensamiento. "Que el sol, la lluvia y el agua de mar no desgasten el cabo de la corredera de nuestro amor, el mismo que ha aguantado tantas millas náuticas." Me senté en un banco cercano y me dispuse a transcribirlo en mi diario. En ese mismo momento un grupo de jóvenes británicas venía charlando animadamente por el Paseo del Prado, probablemente acababan de salir de la pinacoteca Museo del Prado. Una de las chicas se separó del grupo y se dirigió al banco en donde yo estaba. Una sonrisa iluminaba su cara cuando con voz dulce y atiplada me dijo.

- It's beautiful.


- Ta muchly - le contesté un poco consternado, pues me sorprendió su acción.


Su sonrisa no era un mero cumplido de cortesía, como tantas veces había visto en la vieja Inglaterra, por el contrario, era una muestra de satisfacción totalmente espontánea. Evidentemente, ella no sabía lo que yo estaba escribiendo, pero intuyó la belleza que contenía aquel momento. El poeta John Keats ya lo había sentido y escrito en 1819 en los últimos versos de su poema Ode on a Grecian urn "Beauty is truth, truth beauty" - that is all / Ye know on earth, and all ye need to know."


¿En qué se había fijado aquella chica?  ¿En lo peculiar de mi alargalápiz, con el que estaba escribiendo, al que había añadido una rama de taray?  ¿En el diminuto diario sobre el que escribía?  ¿En mi sonrisa que como el filo de una navaja se plegaba sobre mis labios?


Nunca lo sabré, pues ella se alejó tímidamente después de oír mi agradecimiento, acto seguido, su sonrisa y su figura se desvanecieron en el espacio-tiempo de aquella tarde de verano.

Aquella chica rubicunda, cuya trenza caía sobre su pecho izquierdo como una cascada de felicidad, exclamó, al igual que Keats ante la urna griega, lo que su verdad le incitaba a decir "It's beautiful" "Truth beauty".
 

lunes, 26 de octubre de 2015

Viento y metal arrumbados en la acera

Tubaría en estado silente
© Ilkhi, 2015

sábado, 24 de octubre de 2015

martes, 20 de octubre de 2015

Detalles de Palermo y Catania en Trinacria (Sicilia)

Anillos de fundición para fogón de carbón en Via Calderai (Palermo)
© Ilkhi, 2015

Estatua de mármol en la Fontana Pretoria (Palermo)
© Ilkhi, 2015
 
 Porta Nuova (Palermo)
© Ilkhi, 2015
 
Aplicaciones cosmatescas en la Capilla Palatina (Palermo)
© Ilkhi, 2015

 Mercado de la Pesquería (Catania)
© Ilkhi, 2015

Impactos de bala de la Segunda Guerra Mundial (Catania)
© Ilkhi, 2015

   Limpieza recostada sobre balde de tiempo (Catania)
© Ilkhi, 2015
  
 Monte Rosso, borde superior de un cráter en Etna Mongibello (Catania)
Los/las sicilianos/nas llaman Monti Rossi (Montes rojos) a la parte superior de los cráteres
© Ilkhi, 2015

Recuerdo el amanecer en la Via Calderai de Palermo como una película negativa sumergida en el rebajador de Farmer, disolviendo los haluros de plata y mostrando la luz allí donde estaba la sombra. Cuando alborea el día en Palermo es como si apareciera ante nuestros ojos un grabado tridimensional de Pirenesi. Los caldereros suben las persianas de sus negocios y sacan sus productos a la calle con un estruendo ferruginoso que inunda la calle como una gran orquesta que afina sus instrumentos en el foso de un teatro. Acostumbrado como está el norte de Europa a unas ciudades que son una amalgama entre un quirófano y un tanatorio, Palermo, por el contrario, está "sucia" y viva. Los cinco sentidos se disparan cuando paseas por sus calles y mercados callejeros. Sus fachadas y el empedrado de sus calles nos muestran las heridas que la luz, el agua, las diversas temperaturas y las vidas que los/las palermitanos/nas han dejado a lo largo del tiempo.

Catania ha resurgido de las cenizas que ha dejado el Etna durante milenios. Su mercado de la Pesquería es uno de los más bellos que he visto en Europa. El rojo de la sangre de sus peces se funde con el óxido de hierro que corona los cráteres del Etna. En las fachadas de algunos de sus edificios aún se pueden ver las heridas (impactos de bala) que dejó la Segunda Guerra Mundial. Mientras que Pirenesi en Le Carceri d'Invenzione graba escaleras que no llevan a ningún sitio y poleas que no sirven para alzar ni descender nada, estas paredes catanesas, acribilladas por las balas, graban en nuestras mentes el horror de la guerra sin ningún afeite. Me gusta esta ciudad donde la memoria se hizo lava incandescente y habita entre nosotros.
 

viernes, 9 de octubre de 2015

Átropos e Minos com Fernando Pessoa em Lisboa

Os heterônimos de Fernando Pessoa
Foto © Ilkhi, 2015


Não tenhas nada nas mãos
Nem uma memoria na alma,
Que quando te puserem
Nas mãos o óbolo último,
Ao abrirem-te as mãos
Nada te cairá.
Que trono te querem dar
Que Átropos to não tire?
Que louros que nã fanem
Nos arbítrios de Minos?
Que horas que te não tornem
Da estatura da sombra.
Que serás cuando fores
Na noite e ao fim da estrada?
Colhe as flores mas larga-as,
Das mãos mal as olhaste.
Senta-te ao sol. Abdica
E sê rei de ti próprio.


(heterônimo) Ricardo Reis               19 de Junho de 1914


miércoles, 7 de octubre de 2015

Ez gune bai gunetan egozan

Zur-haitz
(Haitzean haziak haitzera nahi)
© Ilkhi, 2015

lunes, 5 de octubre de 2015

viernes, 2 de octubre de 2015

Universidad Popular de Recaldeberri

Exposición en la calle de obras realizadas en el curso 82-83
El de la derecha soy yo, hace 32 años, acompañado por tres de mis alumnos
© Ilkhi, 1983


No se trata de ser nostálgico ni de traer al presente emociones debidamente empaquetadas en su momento. Se trata de recapitular y ver para qué me ha servido aquella decisión que tomé en 1982.

Durante el curso 1982-1983 fui profesor de pintura y dibujo en la Universidad Popular de Recaldeberri. Salía del trabajo a las 19:00 horas y daba clases de 20:00 a 21:30 en Uretamendi (Recaldeberri) Bilbao. Llevé a mis alumnos al Museo de Bellas Artes de Bilbao para que vieran la evolución del arte a través de los siglos, y pude ver cómo desaparecián sus prejuicios respecto al arte contemporáneo. Mi idea no era dar clases magistrales sobre la historia del arte, sino escuchar sus opiniones que no estaban condicionadas por una explicación canónica e impuesta por las autoridades académicas. Aprendí mucho con ellos.

Haré una pequeña reseña sobre la creación de esta Universidad Obrera. Estaba inspirada en proyectos como la Escuela de Formación Profesional de La Comuna de París en la que los obreros daban clases a sus alumnos. Las primeras clases se impartieron en noviembre de 1976. Pronto se pudo comprobar que al ámbito académico no le interesaba este proyecto. Recaldeberri era uno de los barrios obreros de Bilbao. En 1977 se editó el libro Cultura para 70000 Universidad Popular de Recaldeberri en el cual profesores y alumnos cuentan su experiencia. En el epílogo de este libro se puede leer lo que yo considero la piedra angular que desde el punto ideológico sustentaba aquel proyecto, y que me llevó a ser partícipe en él.
"La sociedad burguesa tiene una enorme fuerza asimiladora. Casi todo lo que toca lo absorbe, lo engulle, lo enmascara y lo hace cuerpo suyo. Segrega su cultura y nos la presenta tan cotidianamente que llega a producirse en nosotros la imagen y la sensación de que "esa" es la cultura."
Al leer esto constato que sigo pensando igual que entonces, pero no diría lo mismo de las nuevas generaciones, a las que retrata muy atinadamente la filósofa Marina Garcés en su libro En las prisiones de los posible (Bellaterra, 2002). En el que nos muestra cómo el virus del capitalismo ha hecho cuerpo en las nuevas generaciones.
"No es anecdótica la extrañeza que nos produce a las generaciones más jóvenes la palabra "capitalismo". Reconocerla y, por tanto, distinguirla requiere un largo y esforzado aprendizaje. [...] Se puede luchar hoy contra el neoliberalismo y la globalización, pero no con ello se pone en cuestión el capitalismo."
Haciendo balance de para qué me sirvió aquella experiencia, llego a la conclusión de que gracias a ella supe en que tipo de sociedad deseaba y deseo vivir, también comprobé que la producción masiva y el progreso basado en el beneficio indiscriminado, que tanto fomenta el neoliberalismo, son nocivos para las culturas que no están en "la corriente principal".